El 18 de septiembre en el salón de actos del Museo Casa Roja y al día siguiente en la Sociedad la Investigadora de Santa Cruz de La Palma, tuvo lugar la presentación de la reedición de la novela El Espíritu del Río (Costa Rica, 2025), que su autora Juana Fernández Ferraz había terminado de escribir en 1909 y editada por vez primera en aquel país en 1912.

Juana Fernández Ferraz nació en Santa Cruz de La Palma en 1834, se casó con Benito Salazar y León en 1861 y fueron los padres de varios hijos, entre ellos la escritora y poeta Caridad Salazar, que emigró junto a sus padres a Costa Rica en 1872 para convertirse en maestra nacional y desarrollar una importante labor pedagógica, siendo durante mucho tiempo algunos de sus libros, como El Robinson Tico, libros de texto oficiales en las escuelas de Costa Rica. En la actualidad, se la considera como la primera mujer en escribir y publicar un libro en aquel país.
Juana Fernández mantuvo inquietudes literarias desde joven, pero fue en Costa Rica donde, después de dedicarse a la docencia y al cuidado de su familia, escribió, con avanzada edad, esta única novela en la que refleja las ilusiones y frustraciones que experimentó a lo largo de su vida. La trama comienza en la isla de La Palma y transcurre en un rincón de América, describiendo en el recorrido lo que considera las bases para fundar una sociedad más justa y equitativa.

Los hermanos de Juana Fernández Ferraz: Valeriano, Juan y Víctor fueron destacados personajes de la isla de La Palma. Valeriano fue una de las figuras intelectuales más preclaras que ha nacido en esta Isla. Educador, pensador krausista y reformador pedagógico, fue preceptor de las Infantas de España, profesor universitario en España y Cuba, inspector general de enseñanza en Guatemala, director y organizador del Instituto San Luis Gonzaga y director general de Bibliotecas Públicas en Costa Rica. Víctor, doctor en Filosofía y Letras y en Derecho por la Universidad Central (Madrid), fue profesor de Geografía e Historia en La Palma y en Cuba. Juan, fue licenciado en Filosofía y Letras, pedagogo, escritor, periodista, inspector general de Enseñanza, director del Instituto Nacional Universitario de San José, del Instituto Americano, del Museo Nacional y de la Imprenta Nacional en Costa Rica.
Fueron sus hermanos los que invitaron a Juana y su familia a unirse a ellos en Costa Rica y, aunque pensaban que sería por un corto periodo de tiempo para regresar de nuevo a La Palma, no sucedió así. En cambio, si lo han podido hacer algunos de sus descendientes en distintos momentos de la historia, manteniendo el contacto entre ambos pueblos. En esta ocasión son sus tataranietos Lil Soto y Alberto Berríos quienes han visitado la Palma para dar a conocer esta publicación.




De manera conjunta la Asociación Nuevo Surco y la Asociación para la salvaguarda del patrimonio de Villa de Mazo-Ancestros han organizado este importante evento, que contó la colaboración del Ayuntamiento de Villa de Mazo y la Sociedad La Investigadora, pero fue el consejero de Educación del Gobierno de Canarias quien financió este proyecto dándole el definitivo impulso para que pudiera llevarse a cabo.
En el acto celebrado en La Casa Roja intervinieron: Mariela Ramos, concejal de cultura del Ayuntamiento de Villa de Mazo, que disculpó la ausencia del señor alcalde y pronunció unas palabras de cortesía y bienvenida; Cristina Martín, directora insular de Educación del Gobierno de Canarias, manifestó a continuación la importancia de este tipo de actos que unen historia, cultura y vida social a través de la literatura; disculpó la ausencia del consejero de Educación Poli Suárez, que por razones de agenda no pudo asistir, sin embargo pudo visualizarse un mensaje suyo a través de un video.
Mercedes Barrera, profesora jubilada y escritora, intervino explicando la relación mantenida en el tiempo entre los descendientes de Juana Fernández Ferraz y el municipio de Villa de Mazo. Un hilo tejido de recuerdos y emociones que mantiene unidas las dos orillas desde la partida definitiva desde la hacienda de Benito Salazar y Juana Fernández, a la que conocían entonces como “El Mocanal”, en Monte Breña, y su nueva vida en las ciudades de Cartago y Alajuela, en Costa Rica. Pero fueron Lil Soto y Alberto Berríos, tataranietos de Juana Fernández Ferraz, los que desarrollaron una semblanza de sus antepasados palmeros, desgranando las razones del traslado de su residencia a Costa Rica y el importante papel que jugó esta familia en el ámbito de la pedagogía y la organización de la enseñanza en aquel país.
Nuevo Surco y Ancestros agradecen a las instituciones y otros colaboradores el interés y apoyo mostrado para hacer realidad esta iniciativa, permitiendo acercar a La Palma, desde Costa Rica, esta obra literaria que puede ser consultada en las distintas bibliotecas públicas de la Isla.








