MIGDALIA SILVA CONCEPCIÓN (1931-2022)

Personas que dejan huella

Migdalia Silva Concepción.

Migdalia Silva Concepción nació en el hogar familiar de sus padres Enriqueta Concepción Hernández y Pedro Silva Bethencourt, en La Rosa, Villa de Mazo, el 25 de septiembre de 1931; en una época histórica marcada por los cambios políticos y sociales derivados de la llegada de la Segunda República (01/04/1931 – 01/04/1939) y, en sus últimos años, la Guerra Civil (1936-1939), de consecuencias nefastas en todos los órdenes y de alcances insospechados en todos los rincones de la geografía española, incluso en pueblos pequeños como Villa de Mazo. Fue la más pequeña de cinco hermanos, Pedro, José (Cheo), Pánfila, Águeda (Mela) y Migdalia.

De izqda. a dcha.: Pánfila, Perico, Enriqueta, Cheo, Migdalia y Mela. 1982. Foto archivo Migdalia Silva.

Sus padres vivían en una casa terrera en el centro neurálgico del barrio de La Rosa. Allí Enriqueta regentaba una tienda de las que había en los campos en aquella época. En ella se  podían adquirir las pocas cosas que no producían los vecinos en sus huertos o en sus granjas. Tras un modesto mostrador con una balanza de pesas se vendían algunos tipos de enlatados, aceitunas, sardinas o arenques, por unidades o al peso; así como garbanzos o lentejas, que venían en grandes sacos y se detallaban envolviéndolos en un papel grueso; algunas golosinas, escobas de caña, etc. Con el tiempo, fueron sus hijas las que se fueron haciendo cargo del negocio, pero la que se mantuvo más tiempo fue Migdalia por ser la más joven.

Carmen Dolores Pérez Silva en la tienda de Migdalia. 1963. Foto archivo Migdalia Silva.

La tienda era un lugar muy frecuentado donde se cruzaban avisos o recados y donde surgían todo tipo de comentarios acerca de las últimas novedades del barrio; además, estaba muy cerca de la parada de la guagua y en sus viajes de ida o vuelta la gente aprovechaba para comprar algo. En el barrio todos sabían que cuando se oía el estallido de un volador era porque había llegado pescado fresco. Migdalia misma era quien lanzaba el volador a modo de particular Whatsapp. Era también el lugar donde los fotógrafos dejaban fotos de la fiesta de Corpus o de cualquier otro evento, para que la gente comprara aquellas que les parecían más interesantes, con frecuencia para enviarlas a sus seres queridos emigrantes en Venezuela, o en cualquier otro rincón del mundo, pues Villa de Mazo sabe mucho de gente que ha tenido que salir de la Isla en busca de un futuro mejor. También era la venta el lugar donde se dejaba el correo para que los vecinos lo recogieran al pasar por allí y, para algunas personas, Migdalia hacía una importante labor social encargándose de leer y contestar las cartas a los que no sabían leer ni escribir.

Migdalia junto a la alfombra de La Rosa en la fiesta de Corpus Christi de Villa de Mazo. 1953. Foto archivo Migdalia Silva.

Desde muy joven Migdalia destacó por ser una persona muy dinámica y entusiasta que, de forma natural, ejercía de animadora sociocultural. Perteneció al grupo de Acción Católica desde sus orígenes junto a Myriam Cabrera y sus hermanas, Carmen Rodríguez, Delia y Luisa González, Nieves e Inmaculada Henríquez, María Jesús de la familia Medina, Nieves Pino, Estela Pérez, Celsa Rodríguez, entre otras. Este grupo, que tuvo su sede por un tiempo en la casa de Manuel Barrera, cerca del Mirador de La Ladera, se creó en Villa de Mazo a principios de los cincuenta en el entorno de la iglesia y se convirtió en un verdadero revulsivo en el pueblo consiguiendo hacer un gran trabajo social. Estaba dirigido por ellas mismas y convocaban  actos culturales para animar a la participación de las jóvenes que llamaban El día de la joven. En ese día recitaban poesías, siendo Migdalia una de las más destacadas en este ámbito, escenificaban algunas sencillas obras teatrales y se organizaban para hacer otras actividades, como la ejecución de una alfombra para la festividad de Corpus Christi, que algunos años hicieron frente a la casa de D. Alonso. Migdalia, haciéndose eco del verdadero sentido de este grupo de Acción Católica, por su calidad humana y con un gran sentido de la caridad, ayudaba de manera anónima a varias familias del barrio que pasaban por momentos de mucha necesidad.

Participaba en los festejos de la Cruz del Monte, colaboraba en los enrames que embellecían la cruz y su entorno y preparaba poesías para recitar en el día de la fiesta, pero también hacía poemas que regalaba a otras jóvenes para que recitaran en las cruces “de aparecer”, encargándose de supervisar y ensayar la puesta en escena. Las cruces de aparecer eran aquellas que permanecían ocultas y aparecían lentamente, con el uso de algún artilugio oculto, ante el público congregado al que se ofrecía previamente una loa o la lectura de algunos poemas. Cuando la cruz terminaba de aparecer triunfante se producía la salva de voladores en su honor.

Aquellos años en que no se hizo enrame en la Cruz del Monte, Migdalia enramaba en la cruz de la Rosa y recorría las casas de los vecinos para pedir las joyas que la cruz iba a lucir. Ella, igual que Celsa Rodríguez y Carmen Rodríguez destacaron en la lectura de poesías principalmente en las cruces de El Poleal, Cruz del Monte, en la de La Rosa, en la Cruz de Mederos, en la Mayata, en la Cruz de Lodero o en la Cruz de Callejones.

Migdalia con su amiga Marina Tabares. Foto archivo Migdalia Silva.

Fue en sus años de juventud cuando Migdalia se inició en la décima, de manos de su madre, que también seguía esta práctica. Enriqueta las escribía casi siempre en la cama, cuando se desvelaba y no podía dormir. Muchas de sus décimas se conservan en un cuaderno pequeño, que su nieta guarda como si fuera un tesoro.

Su apreciada amiga Marina Tabares le regaló una cámara fotográfica procedente de Venezuela y se aficionó rápidamente a la fotografía, se podría decir que era la fotógrafa del barrio. Siempre estaba haciendo fotos por lo que en su casa se guarda un importante archivo fotográfico familiar y social.

Ensayando la Danza de los arcos delante de la casa de Migdalia Silva en La Rosa. 1952. Foto archivo Dorisalba de Paz.

En 1952, para las fiestas de San Lorenzo, Juan Pérez, vecino de la Rosa, preparó la primera danza con arcos, adornados con papel de seda, ocho rojos y ocho blancos, en la que participaron dieciséis jóvenes, entre las que se encontraba Migdalia Silva.

Migdalia colaboró activamente en el recibimiento de la Virgen de Fátima a su paso por el barrio de La Rosa en 1954. Se preparó un escenario delante de la casa de Teófilo Barrera. El fin de semana anterior se había celebrado una verbena en la plaza de El Pueblo y Migdalia les pidió prestado el órgano, que llevaron luego a La Rosa para ser utilizado por las monjas de la antigua clínica de Santa Cruz de La Palma para cantarle a la Virgen de Fátima. Al finalizar la actuación se hizo una suelta de palomas, que habían traído de la colombófila de la capital, desde varios sitios del entorno del escenario montado.

Migdalia con su madre y sus tres hijos. 1976. Foto archivo Migdalia Silva.

Julián Pérez Hernández era hijo de Vicente Pérez Méndez, de la Montaña de la Breña, primer guardia municipal funcionario de Villa de Mazo, y de Felipa Hernández Triana, de Breña Baja. Julio, como lo conocían todos, vivía con sus padres en El Pueblo, en las casas de Pastora Méndez y Armando Triana. Emigró a Venezuela y a su regreso comenzó su relación con Migdalia. Contrajeron matrimonio en 1959 y se establecieron en la Rosa. El matrimonio tuvo tres hijos: Carmen Dolores, Gloria Alicia y Julio Abraham.

Enlace matrimonial de Migdalia y Julio.1959.
Celebración de sus bodas de plata. Ambas fotos en el templo parroquial de San Blas. Fotos archivo Migdalia Silva

Cuando en 1964 la Virgen de las Nieves realizó una peregrinación por todos los municipios de La Palma, llegó a Villa de Mazo por Montes de Luna, hizo noche en la ermita de Santo Domingo de Guzmán en Tigalate, para seguir su ruta pasando por El Pueblo, donde se le hizo una alfombra en el centro de la plaza del Ayuntamiento y pernoctó en el templo de San Blas, para continuar al día siguiente por La Rosa y pasar al municipio de Breña Baja.

Recibimiento a la Virgen de Las Nieves en La Rosa. 1964. Foto archivo Juan Manuel Brito.

Estando previsto su paso por La Rosa, fueron Migdalia y su marido los que tomaron la iniciativa de hacer el recibimiento a la Virgen en el barrio. Migdalia, Vicente Blanco y Óscar Méndez (Antonio Futín), se repartieron las tareas. Recaudaron fondos entre el vecindario y consiguieron traer la banda de música de Santa Cruz de la Palma, a doña Rosario Gómez de Jaubert para tocar el órgano y a Rosa Nelly, hija de Adela Cáceres, para cantar.

El órgano lo trajeron de la capilla del cementerio de Tigalate donde lo mantenían guardado porque ya no estaba la capilla en la escuela de ese barrio y todavía no se había construido el nuevo templo; Migdalia con unas cortinas preparó el altar donde descansaría la Virgen y Vicente preparó un cuadro plástico en el que salían como ángeles Rosa Barrios, Marisa Blanco, Josefina Pérez Batista, Mary Henríquez, entre otras.

Fue anecdótica la sorpresa que se llevó la comitiva que acompañaba a la Virgen cuando pisó el pago de La Rosa ya que habían colocado un músico detrás de cada eucalipto desde la casa de camineros hasta la curva de Maruca Santos  y cuando la comitiva entró en el lindero del barrio de La Rosa, los músicos empezaron a tocar acompañando a la Virgen lo largo de todo el recorrido hasta llegar al escenario colocado delante de la vivienda de la familia Leal, donde estuvo la primera sede del teleclub. Allí Rosa Nelly entonó una magnífica Salve a la Virgen formando parte del cuadro plástico en honor a la Virgen.

En su residencia familiar de la Rosa vivieron hasta 1966, año en el que decidieron trasladarse a Santa Cruz de la Palma, dadas las dificultades que entrañaba para Julio subir y bajar a trabajar todos los días en el Bar Quitapenas. Allí vivieron cinco años en régimen de alquiler en la casa de la familia de Juan Isidro Monterrey “Cuco”, frente al Teatro Circo de Marte, hasta que adquirieron su propia vivienda.

En Santa Cruz de La Palma Migdalia se integró e hizo muchas amistades sobre todo en la comunidad parroquial de la Iglesia Matriz de El Salvador donde participó activamente. Formó parte del apostolado capilar, a cuyos miembros les dedicó un conjunto de diez décimas nombrando a todas las mujeres que formaban el grupo, que comienza así:

Forma el grupo capilar

de vuestras visitadoras

señoritas y señoras

que les quiero presentar.

Se las voy a enumerar

en esta sencilla escena,

más o menos seis docenas

que presentes en este acto

También colaboró en uno de los grupos del Camino Neocatecumenal y fue miembro de la Hermandad del Sagrado Corazón de Jesús, donde participó hasta que su salud se lo permitió.

Perteneció a la Hermandad de la Virgen del Carmen de la parroquia de San Blas de Villa de Mazo hasta su fallecimiento y, por la devoción que le tenía  tomo la iniciativa de poner una imagen de esta Virgen en el Varadero de La Bajita.

Una de las primeras fiestas en honor a la Virgen del Carmen en el Varadero de La Bajita. 1976-77. Foto archivo Migdalia Silva

La primera fiesta se llevó a cabo el 18 de julio de 1974. Se organizó en una reunión en la caseta de Fidelina de la Cruz en una tarde de esparcimiento donde se encontraban Fidelina y su esposo, María Rosa Cabrera, Florinda García, Emérita Pérez y Migdalia y su esposo. La imagen la compró Vicente Blanco, alcalde de Villa de Mazo por aquella época, en la tienda de Celsa Yanes en Santa Cruz de Tenerife y la trajo para La Palma su hermana María Luisa Blanco que venía de regreso a la Isla ese mismo día en que se iban a celebrar los festejos.

La imagen se colocó en una pequeña hornacina sobre una roca, el párroco de Villa de Mazo era D. José Noda y los padrinos fueron  el niño Vicente José Blanco y la niña Beatriz Tabares.

El mar estaba muy revuelto ese día pero se logró hacer aquel primer embarque en el barco de Floro, aunque sin salir de la pequeña cala del varadero. También se hizo una tómbola y una rifa de un conejo y un gallo para recaudar fondos para sufragar los gastos. Para la rifa Alfredo Martín regaló un conejo y Fidelina el gallo, lo curioso fue que cuando se realizó el sorteo al que dio el conejo le tocó el gallo y al que regaló el gallo le tocó el conejo. Migdalia hacia una lista con todos los ingresos y los gastos, que luego se publicaba para tener la mayor transparencia posible en la gestión de los festejos.

Migdalia comenzó a escribir décimas contestando a familiares, poetas y a otros-as decimistas como Matilde Morales (M. Mederos), María Nieves Clemente “La Garrafona”, Caridad Méndez “Caruca”, El hijo de Matilde, José Lorenzo, Bernardo Gutiérrez, entre otros, con los que mantenía una relación fluida. Escribía décimas ya de joven y aunque en la etapa de su vida en la que estaba con los niños pequeños y el traslado de vivienda dejó un poco esta afición, la retomó después con más fuerza cuando sus hijos ya eran mayores.

Portada de su libro «Espigas de grano rojo». 1991. Foto AMVM.

Es autora del libro “Espigas de grano rojo”, una compilación de décimas dedicadas a la festividad de Corpus Christi de Villa de Mazo, fiesta con la que se sentía muy identificada y en la que colaboraba desde el colectivo de su barrio natal de La Rosa.

Presentación del libro «Espigas de grano rojo». 1991. Foto archivo Vicente Blanco.

La idea del libro nació con la finalidad de obtener algunos fondos a beneficio de la parroquia de San Blas, para el arreglo del tejado de la iglesia. Se decidió a publicarlo por el apoyo de sus familiares y amigos, sobre todo de la fotógrafa Nancy Sofía Hernández, una amiga de la familia, que hizo la foto de la portada,  en cuyo diseño también intervino el maestro Roberto Martín. La presentación se llevó a cabo en el Aula de Cultura del Ayuntamiento de Villa de Mazo en 1991 y tuvo una gran acogida.

Migdalia Silva falleció en Santa Cruz de La Palma, el 12 de enero de 2022.

Migdalia con la familia de su marido en la fiesta de Corpus Christi de Villa de Mazo. 1962. Foto archivo Migdalia Silva.
Migdalia con sus nietos. 2015. Foto archivo Migdalia Silva.

Estas son algunas de sus décimas:

A la Virgen de Las NievesEl día cinco de agostosube la virgen al monte,a la ermita de su nombrepor barranco ancho y angosto.Deja bendición sin costode su estancia en la ciudad,y a cuántos dirá:¡¡¡si no estáis al yo volver,nos volveremos a vertodos en la eternidad!!! A un artista de MazoRoberto llegó la horay este día señalado,de nombrarte destacadode un pueblo que te adora.Distinción que nadie ignoraen nuestra Villa de Mazohas dado tu mano y brazotambién a La Palma entera,y hoy todo el mundo quisieradarte uno y mil abrazos.
A Matilde sobre el Mercadillo de MazoLo vende el Mercadillocuando vamos a comprar,yo se lo voy a explicarempezando por el millo.Muy hermosos los membrillos,bubangos, la calabaza,el precio no sobrepasani de la mejor manzana,también alguna pantanatraemos para la casa. Al Corpus de MazoSe engalana el pavimentode nuestras calles de Mazo,para recibir el pasodel Divino Sacramento.Un artístico ornamentoque le ofrecen al Señor,día fraterno de amorel pueblo se hace artesanoporque Dios puso en sus manossu pincel de creador.
De su libro “Espigas de Grano Rojo”
Un pueblo movilizadopor su fe, por su fervor,para ofrecer lo mejora Jesús Sacramentado.Mazo está simbolizadocon los más altos honores,por sus bellos esplendoresde arcos, pasillos, tapicesque a su paso los bendiceEl Amor de los Amores.Alguien tenía razóncuando en Corpus me decía,que hiciera una poesíaque allí tenía inspiración.Corta es mi descripciónel arte habla por sí solo,les diré de todos modosno se distingue a ningunotodos trabajan por Unoy el Uno…premia a todos.

Otras fotos con familia y amigos:

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