Historia de La Cruz del Monte, en La Rosa, Villa de Mazo

Nicho de la Cruz del Monte

El camino viejo de La Rosa unía antiguamente Santa cruz de La Palma con Fuencaliente por la medianía. Fue vía principal de enlace entre la capital palmera y el sur de la isla. Por él transcurrió buena parte de la relación sociocultural de los pueblos de la comarca, que cuando no había abundancia de vehículos se transportaba por este camino, a veces en bestias y la mayoría a pie, los productos que sirvieron de intercambio comercial en la zona.

El tramo del Camino Viejo de la medianía, en el barrio de La Rosa, fue testigo del tránsito de las parrandas de Carnaval conducidas desde Las Ledas por Pedro Godoy que madrugaban hacia Tigalate, Montes de Luna o La Sabina a disfrutar de los bailes que allí se daban.

Otras veces de las bodas que se celebraban antes de salir el sol, en la iglesia de San Blas; igualmente fue testigo del paso de aquellos caballos engalanados que, montados por mujeres, caminaban a Santa Cruz de La Palma para comprar las galas de una próxima boda; testigo mudo de despedidas de emigrantes que camino del puerto, rumbo a Cuba, estaban haciendo, quizás sin saberlo, su último viaje; últimos viajes que por el mismo camino hicieron también en caja común todos los mortales de antaño de esta zona.

Destacan en este camino historias y leyendas de dos ermitas: Santa Catalina y San Jacinto con la casa del cura que también fuera casa de acogida para los caminantes que en esta ruta necesitaron refugio durante la noche o el merecido descanso de un día de ida y vuelta a Santa Cruz de La Palma.

Cruz del Monte. Año 1927. Adornada con azucenas y begonias metalizadas en la base. Enramada con sabinas y en el interior del nicho con flor de pino. Los círculos de los extremos de la cruz y las flores están hechos con escamas de pescado. En la base, animales de plástico (todavía se conservan algunas piezas).

Testigos de este ir y venir han sido las cruces de Bacalado, Pecado, El Monte y la de Jiménez, todas ellas ubicadas en el siglo pasado al naciente del camino. Hoy sólo la de Jiménez permanece en su lugar de origen, la de Pecado se traslada a finales de los cincuenta a la parte de poniente en el mismo camino y a instancia de Gregoria Hernández, que construyó el nicho para su nuevo emplazamiento.

La Cruz del Monte data de 1906, cuando se traslada de su antiguo emplazamiento sobre la pared del naciente del camino a la del poniente, junto al cruce del camino que hoy conduce a los montes altos del barrio.

Antiguamente, se reconoce este lugar con el nombre de “La Cancela del Monte” por existir allí una portada que daba entrada a una gran finca que se extendía desde allí hasta lo más alto de La Rosa.

La fecha de 1906 es clave en la historia de la pequeña comunidad de mayordomos de la Cruz del Monte, algunos de ellos emigrantes, como Juan Pérez y Juan Tabares, que cuando salían para La Habana de vuelta a Canarias, un levantamiento rebelde en aquel país les tuvo casi dos días atrapados, por un tiroteo, detrás de un muro. Sus pensamientos no estaban allí. Los pusieron en su tierra, en aquel cruce de caminos que los más antiguos conocían por “La Cancela del Monte”. Desde allí invocaron a su Cruz, a la de sus padres, prometiendo construirle un refugio cubierto en aquel cruce de caminos si lograban salir de allí y regresar con vida a Canarias.

Así sucedió y en la finca de Francisco Tabares se construyó el actual nicho en el que trabajaron los albañiles Blas Palmero y Pepe Rabanito que remataron la obra en mayo de 1906, consiguiendo construir un nicho de armoniosas proporciones con arco de medio punto en su interior y en la parte externa lo rematan en forma triangular, el anclaje de la cruz es una peana de piedra tallada y sobre una base de dos escalones. La fachada del nicho está decorada con dos ramas y dos círculos que en su interior tienen una cruz de cuatro brazos iguales, todos ellos esgrafiados.

Para esta ocasión se construye una nueva cruz de cabezas molduradas con formas semiesféricas, que actualmente permanecen en su nicho de origen, desconociéndose hasta los años setenta su configuración inicial, pues las enramadoras de mayo se las habían ocultado bajo varias capas de

Cruz del Monte. Año 1931. Característico de este año fue el enrame del paisaje del fondo con cristales triturados. Los cuadros que simulan piedras o ladrillos están resueltos con materiales vegetales.

papel encartonado para facilitarles un mejor enrame de la propia cruz.

La primitiva cruz, mucho más sencilla es la que estuvo ubicada en la parte este y se guardaba en casa de Francisca Duque hasta el 3 de mayo de cada año, este día era cuando volvía al camino con todas sus galas y joyas para conmemorar su festividad. Durante más de treinta años se ignoró su paradero, al dejarse de enramar.

Por el año 1968 aparece guardada en casa de Francisca Tabares dentro de una caja; dado su deteriorado estado de conservación se decide hacer una réplica de la primitiva, de esto se encarga Antonio Pérez Hernández, hijo de Juan Pérez, uno de los promotores de la construcción del nicho. La antigua cruz también se somete a una restauración y hoy ocupa lugar destacado en la parte del naciente del  mismo lugar.

El espacio de la Cruz era muy reducido, siempre fue un lugar de encuentro, de descanso. Allí, adosado a la pared este del antiguo camino existía una especie de banco de piedra de unos diez metros, donde en la noche del dos de mayo se sentaba a velar a la cruz y el resto del año se convertía en un punto de reunión de las gentes cuando iban y venían de las faenas agrícolas.

Al llegar la pista al lugar de la cruz en el año 1967, es cuando por iniciativa de Eduardo Tabares Hernández, antiguo mayordomo e hijo del otro promotor de  la construcción del nicho, se adquiere una huerta situada en la parte del naciente por un valor de quinientas pesetas, con el fin de destinarla a plaza.

Desde ese momento se inicia, con la colaboración de los vecinos, el acondicionamiento de aquel solar para la plaza, proceso que hasta hoy se ha concluido debido a las ampliaciones posteriores que se han llevado a cabo.

En el año 1972 se plantan los árboles y se construye un muro de piedra en la parte norte. La piedra utilizada se extrajo de la antigua construcción de la Casa del Pecado para posteriormente en 1982 construir la actual abrigada junto con la pared levantada por el Ayuntamiento en el lado sur y que permite el aumento de la superficie de la misma. Sobre dicha pared se coloca la primitiva cruz, anclada en un tronco de castaño.

La plaza de la Cruz ha servido, como lo fue siempre desde antaño, el lugar de encuentros y reencuentros, de tertulias, de negocios de ganaderos y de campesinos, de convocatoria de jóvenes, de celebraciones de misas el día tres de mayo, pues no en vano, allí se celebró la primera misa de campaña que se ofreció en una cruz de Villa de Mazo.

En la actualidad, la plaza está siendo remodelada nuevamente, a fin de dotar de una mayor amplitud y realce a sus rincones para que continúen siendo lugar de encuentro con el pasado, momentos de leyendas, tardes de tertulias y de deseos de que en el futuro siga siendo El Rincón, lo que otras generaciones no tan lejas han deseado.

Para concluir este escrito quisiera añadir unos versos que Bernardo Gutiérrez Triana, el poeta del barrio, dedicó a la Cruz del Monte y que dice lo siguiente:

En la abrigada de la Cruz, aproximadamente a finales del siglo XX. De izda. a dcha.: Antonio Pérez Hernández, Heliodoro Cáceres y Bernardo Gutiérrez.

Esta preciosa abrigada

por la Cruz del Monte hecha,

donde el que para aprovecha

de hacer una descansada.

Aquí no se cobra nada

ni es necesario equipaje,

y es difícil encontrar

tan delicioso paraje.

 

Texto de José Roberto Martín Pérez, publicado en el periódico El Municipio en marzo de 2000.

Mapa del lugar:


En la siguiente galería de fotos se pueden apreciar los enrames de la Cruz del Monte de estos últimos años:

 

 


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