Nos fuimos a Puntagorda

4 de febrero de 2024.

Primera actividad de Nuevo Surco en 2024. De nuevo surcando una ruta conocida. Nos fuimos en guagua a Puntagorda.

El programa estaba claro, el tiempo también. La guagua estaba llena y el recorrido se hizo con calma. Pocas paradas, eso sí. La carretera de Tijarafe está en obras de envergadura, baches y semáforos también había.

Una parada para desayunar en la plaza de Aguatavar, que para muchos fue como un primer almuerzo, retomamos el camino y enseguida llegamos al casco urbano de Puntagorda. El gran número de guaguas que encontramos aparcadas en el antiguo camino al Fayal nos indica que es mucha la gente de toda la isla que se desplaza hasta Puntagorda para ver los almendreros en flor. Error. El tiempo seco, la lluvia en franca huida, la flor de los almendreros también.

A elegir. Música, baile y al mismo tiempo un festival en el Instituto de Puntagorda. Cada uno escoge lo que más le gusta. Un paseo al mercadillo también es posible.

A las dos y media era la hora pactada para subir de nuevo a la guagua para acercarnos al lugar donde se iba a hacer el almuerzo. Allí, puntuales, estábamos todos.

Pata de cochino asada, papas y boniatos también había. El maestro Berto dice que no se podía regresar sin acabar todo lo que Nuevo Surco llevaba. Si le hubiésemos hecho caso todavía estaríamos comiendo en Puntagorda.

Postres también había: Bizcochones, rosquetes, pasteles, roscas, dulces, arroz con leche, tortas, etc. Cuando se pusieron sobre la mesa, todo aquello era un regalo para la vista, pero comer más ya era imposible. Vino y refrescos también había.

De vuelta al baile por poco tiempo, porque la hora del regreso estaba cerca.

Ya de vuelta a casa, en la guagua, el maestro Berto nos sorprende con un sorteo, que no es como el de la lotería de Navidad, pues a todo el mundo le tocó algo.

Un número, un libro. Uno a uno se fue desgranando el sorteo y cada premio estaba precedido por una lectura, un refrán, un chiste, una recomendación, una broma, cosas de Berto…No veníamos corriendo pero llegamos ya marcadas las ocho en el reloj y cansados de un día en guagua a Puntagorda.

Un día diferente. Un día para la convivencia, un tiempo para hablar, para distraernos con otros paisajes, un día para salir de la rutina…

Quizá los almendreros el año que viene estén vestidos con mejores galas…

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