La fiesta de la Cruz 2026

La fiesta de las cruces de mayo se celebra en toda España, pero de una forma especial en Canarias, sobre todo en aquellas ciudades que la llevan en su nombre, como Santa Cruz de La Palma, Santa Cruz de Tenerife o Puerto de la Cruz.

Son famosos los mayos y los enrames de las cruces de la ciudad capital, así como las cruces de Las Breñas, pero, también en Villa de Mazo, distribuidas por todo su territorio, existen numerosas cruces que son vestidas con telas blancas y se engalanan con sus mejores joyas en este día. En cada rincón, la cruz, como elemento central, se complementa con doseles y retablos de delicados diseños, hechos con materiales vegetales. El entorno se enrama, es decir, se adorna con ramas de fayas, loros y hojas de palmera, que con las banderas y banderillas, conforman un conjunto que propicia el ambiente festivo, en el que no faltan los dulces, bizcochones, turrado, vino, licores… y, por supuesto, los voladores.

En la fiesta de la Cruz del Palo Podrido se realizan actos como la verbena del baile de la escoba, un almuerzo compartido, pruebas deportivas y una gran romería con gran participación de vecinos a los que acompañan varias parrandas. En La Crucita, en la víspera del día de la fiesta, es tradicional la reunión de la gente del lugar para brindar con churros y vino, mientras una orquesta anima la velada. En la Cruz de Pedro Calero o la de Las Cabichuelas, también se produce el encuentro de los habitantes del entorno para compartir una jornada festiva. A otras cruces simplemente se les ponen flores recién cortadas, como símbolo de respeto y en recuerdo de aquellos que ya no están y que también expresaban esa devoción en el pasado.

En el barrio de La Rosa hay muchas cruces, situadas al borde de los principales caminos, que se adornan también en este día. Sin embargo, las del Monte y de La Rosa son las que conservan la tradición de un enrame más colorido, con grandes adornos, que a modo de retablos, sirven de fondo para enmarcar la cruz. En estos lugares, el compromiso y la participación de jóvenes y mayores son el reflejo de la buena convivencia y una garantía de continuidad de la fiesta.

Las pequeñas fiestas de La Cruz de los distintos grupos dispersos por el municipio, hacen en su conjunto una gran fiesta general que se vive con intensidad y deseo de compartir con quienes recorren los caminos para visitarlas, entre ellos, nuestro párroco, que se multiplica intentando llegar a la mayoría de ellas para celebrar la santa misa los días dos y tres de mayo de cada año.

Aunque cada cruz tenga su particular forma de celebración, hay algo que las une a todas en una misma devoción, en un mismo sentimiento, donde prevalece el deseo de encuentro y participación de la comunidad, convirtiendo la fiesta de La Cruz en testigo del arraigo a una tradición heredada de nuestros antepasados y una manifestación muy valiosa de nuestro patrimonio inmaterial.